Masticar en Otoño

23 abril, 2015

Masticar. La gente habla y mastica. Asiste a una de las ferias mas importantes de gastronomía y mastica. Todos hablan de comida, los aromas vuelan por los aires y la gente es una cadena de hormigas que se relacionan con los alimentos como si tuvieran que acovacharlos para el invierno, como las hormigas y las hormigas mastican.

Masticamos para comer, comemos para sobrevivir, vivimos para buscar la razón de estar vivos, en el medio nos pasamos el tiempo tratando de que el goce nos visite todas las veces que pueda y aunque no pueda lo buscamos.

La cuarta edición de Masticar en Capital Federal que por primera vez se realiza en otoño, nuevamente ha sido un éxito. Mas de 150 mil personas pasaron por el polo audiovisual Dorrego, donde la feria se desarrolla desde siempre.

En líneas generales se mejoraron las ubicaciones de varias cosas y todo fluyó perfectamente.

La oferta en general fue lo mejor de todo. 46 clases de cocina dictadas por cocineros de ACELGA (Asociación de cocineros y empresarios ligados a la gastronomía), mas de 150 opciones de comida para elegir, y cerca de 90 productores de todo el país sosteniendo el mercado.

El corazón de la feria es el mercado de productores. Realmente un sístole y diástole de trabajo y producto.

Sales, aceites, vinagres, conservas, fiambres, frutas, hortalizas, condimentos, aromáticas, licores, sidras, helados a base de nitrógeno, tés, cafés, quesos, girgolas, panes de masa madre. Un mercado potente que rebalsaba de público comprando productos.

Treinta y nueve fueron los puestos de comida, donde varias celebridades de la cocina desembarcaron con toda esa mística que los rodea.

Extraño fenómeno el de los cocineros y la fama. Extraño fenómeno el de la gente con los cocineros.

Los puestos en líneas generales fueron muy buenos, el nivel de comida excelente.

Destaco el sándwich de pastrón de La Pastroneria de Celigourmet, el Gravlax de trucha arcoíris de Pablo Buzzo con laminas de remolacha, memorable, y el ceviche de La Mar, puesto del restaurante made in Gastón Acurio que aterrizo hace poco en baires.

También las croquetas de morcilla de Sucre con Fernando Trocca y el gran Hugo Macchia a la cabeza, fueron un éxito rotundo.

Capitulo aparte para el food truck que montaron Guido Tassi y Fernando Mayoral.

De ahí me queda un grato recuerdo del bacalao frito con unas salsa tártara del litoral y un extraño y sabroso limón silvestre.

En escena aparecieron mas food truck y muy bien ubicados en el patio. La movida food truck esta en pleno auge y seguramente será inevitable que los gobiernos municipales deban trabajar una legislación al respecto que los incluya de una vez por todas.

A nivel bebidas, los siempre bien atinados túneles de cerveza (deberían incluir mas marcas y estilos) y vino, donde se pudieron degustar varias bodegas, entre las cuales se encontraba la patagónica Bodega Del Fin Del Mundo. Barras de tragos y carros de aperitivos que durante 4 días despacharon sin parar vasos, copas y jarras.

Las clases de cocina son un verdadero hallazgo, tal vez la gente debería prestarle mas atención porque ahí está todo.Los cocineros transmitiendo sus conocimientos, explicándole a la manada como se hacen las cosas. Esta vez fueron temáticas que sobrevolaron los tópicos de comer en estación, aprovechar la comida que sobra, productos básicos y el concepto familiar de la gastronomía.

Gran clase de Mauricio Couly, el sábado por la mañana junto a Juliana López May

Masticar nuevamente demuestra que está a la altura de las grandes ferias gastronómicas del mundo. Tal vez habrá que pensar en un sitio mas grande, por que sencillamente no para de crecer. Tal vez es hora de que ese formato se replique un poco a lo largo y ancho del país.

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