Mas allá de la memoria

4 agosto, 2014

tilenus

Tilenus de la añada 2006. Una uva llamada Mencia, una región española denominada Bierzo, de la comunidad autónoma de Castilla y León es el vino en cuestión. No se destaca por su cuerpo, si por sus parentescos sensoriales con la Cabernet Franc y por la fiesta de frutas que derrocha.

Aterciopelado, maduro, jodido de a ratos, es una infusión llena de destino, tiene la característica especial, como una especie de superpoder, de trasladarte en el tiempo. Por lo menos en el mío.

Hay un momento del día que juego a medir mi capacidad de recuerdos. Voy hasta tratar de conseguir lo que yo creo que fue el punto de partida de mi memoria. Hay un momento que solo vive en nuestro inconsciente y que es impenetrable conscientemente. Choco con esa red, son las cuerdas del cuadrilátero de la memoria y el vino me pone contra ellas. Me dejo llevar, por la uva a fuerza de caricias convenciéndome, pero también porque lo creo un ejercicio vital contra la desmemoria o la parálisis en la máquina de recordar.

Tilenus es mi pasaje a las albahacas de mi abuela, a su planta de higos, a la puteada gigante de mi abuelo porque los pajaritos vienen picotean, machucan y se van. A las siestas liquidas donde caminar descalzo por las baldosas del patio para escaparnos de la cama nos quemaba los pies hasta casi sentir que se derretían.

Puedo ir más allá de la memoria, siento que copa tras copa las capas de la cronología mental se van estirando.

Y viajo por el Parque de Mayo de Bahía Blanca, los eucaliptos, la compota en las tardes de enfermo, la ensalada de frutas en las fiestas, mientras vemos como beben nuestros parientes y entre risotadas se elevan a ese umbral donde la gente se grita de felicidad, borrachera y fiesta.

Amo que el vino me lleve, amo que me transporte y que pueda subirme a lo más alto del recuerdo.

Tilenus, 2006, crianza. De suelos arcillosos de plantas que anuncian arriba de setenta abriles. Roble francés durante un año y un dejo de humo capaz de trasladarme desde las parrillas de Ingeniero White hasta las chacras mas profundas del alto valle rionegrino.

Ticket to ride, el vino, siempre te lleva…

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