La década de La Toscana

7 agosto, 2014

El horno de barro, que funciona desde hace 10 años en el corazón de la Toscana, no conoce el frio. Se encendió por primera vez el primer día de vida y aunque de noche se apague, a la mañana siguiente, muy temprano, con el calor atrapado en esa cueva mágica se cocinan todos los panes artesanales que luego serán repartidos en el salón. Parece un hechizo, pero sencillamente es una de las tantas cosas que suceden en la cotidiana de uno de los restaurantes mas importantes de la Patagonia.

Mauricio Couly Ventimiglia es el cocinero. Sus comienzos tuvieron que ver con Francis Malman y es un estudioso de los productos de estación, respetando su calidad y su manipulación.

La Toscana es una cocina de fuegos.Su identidad se ha forjado por el compromiso en base a una idea. Siempre supieron que es lo que querían y en la actualidad ofrecen una gastronomía del mas alto nivel.

La carta generalmente se basa en productos de temporada, y tiene clásicos en la historia del restaurante como por ejemplo el bife Toscano (ojo de bife) con papas rotas. En La Toscana constantemente se busca mantener una cocina de vanguardia.
Desde platos marroquíes hasta franceses, y desde cocina patagónica hasta italiana.

El salón es muy grande y el ejercito de mozos se mueve a gran velocidad.
La Toscana es una fortaleza donde la buena cocina resiste proponiendo todos los días.

En la Toscana se reivindica el producto de estación que en muchos otros sitios ni siquiera le llevan el apunte. Si las chacras de los alrededores están repletas de manzanas, membrillos y peras, ¿por qué tendrían que estar ausentes en la carta?

Cuando vas a comer a La Toscana generalmente la sensación es de conocer sabores muy bien pensados. La trucha ahumada es una de las mejores en kilómetros a la redonda. La producción de variantes en panes artesanales es realmente asombrosa y la creación de dulce de leche de cabra y oveja es un canto a la vida.

La cava es increíble. Las etiquetas representan diferentes varietales y regiones. Y el asesoramiento a la hora de maridar un plato con un vino es un extra que todos tienen que reclamar.

En la calesita de visitas se puede observar mucho turista que se emociona con reseñas gastronómicas de su lugar de origen, sino el típico visitante de guía especializada, curiosos y cautivos no rehabilitados de la década que está cumpliendo La Toscana. Para quienes quieran probar todo tipo de carnes, obviamente si la época acompaña, el catalogo es una maravilla. Liebre, conejo, guanaco, ciervo, chivo, cordero cocinados. Las ensaladas son aderezadas con una armonía que conmueve.

En el caso de la estación, los higos son una buena elección. Cocinados en el horno de barro, conmueven tanto desde alguna ensalada como desde el postre.

La Toscana es una experiencia interesante cuando el paladar tiene la obligación de sacar a pasear a los sentidos, que muchas veces, al borde de la automatización o del trabajo a reglamento cotidiano, se pierden de formar parte de una orquesta que recibe cada bocado de ese restaurante como un electroshock de amor.

Juan Julián Lastra 176 – Neuquén – / 0299 447-3322 /
Todos los días de 12 a 16 y de 20 a 01

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