Historias mínimas

10 enero, 2017

El zagal en el campo era el joven pastor, movía las ovejas de acá para allá, un trashumante del rango más alejado de todos los rangos.

En España un zagal por rebaño zafaba del servicio militar porque tenía que estar al frente de tamaña responsabilidad y obviamente se tomaba como una pieza clave en la Cabaña Real, que era el conjunto de todas las ovejas merinas de España y eso garpaba.

Trabajo sacrificado el de guiar por los pastizales de terruños recargados de polvo a ese grupo de bolitas de carne y lana que no paraban de morfarse todo. En épocas que las urgencias eran otras y había que correr, galopar o tener una carreta a mano por cualquier cosa.

Los zagales podían meter animales propios en el rebaño, tenían una paga, pero eran el ultimo orejón del tarro en la cadena de mando.

El Zagal hacia de todo y entre ese todo trabajaba para sobrevivir.

Un día Juan Pablo González, uno de los cuatro hermanos que tomaron de sus padres la posta de la hermosa bodega Hacienda Del Plata en Luján De Cuyo me contó los diferentes rangos en el laburo del campo y sobre lo que se inspiraron para crear varios de sus vinos mientras estábamos con Emma y Josefina, dos amigas entrañables de mis idas y vueltas a Mendoza, visitándolo en la hermosa finca.

La historia de la bodega es profunda y se remonta en su génesis al siglo XVIII a la vera norte del Río Mendoza, donde ese sitio fue una encrucijada de destinos, punto de encuentro de obreros de la tierra, arrieros, baqueanos y un parate casi divino para tropas de ganado que cruzaban a Chile y necesitaban cargar pilas.

Poetas y buscavidas, forasteros y gauchos, artistas y polizontes de la vida pasaron por ahí hasta el día que fue cubierto por las aguas de la presa de Potrerillos donde descansan eternamente piel con piel con la tierra los cimientos de ese sueño que jamás interrumpieron.

Hoy en Luján De Cuyo encontraron el ritmo de seguir unificando los principios del vino. Buena uva en viñedos desparramados del hermoso mapa mendocino, trabajo y homenaje a los antepasados.

Producen anualmente 80 mil litros. La familia trabaja in situ, hacen los remontajes, manejan las cuentas. Family mode. Los padres y los hijos. El día que conocí a Juan estaba limpiando el disco donde la noche anterior había hecho unas papas fritas para picotear algo mientras proyectaban en pantalla gigante con los viñedos de fondo la película África Mía para el público en general. A los pocos días conocí a Rosario, su hermana, intercambiamos varias palabras y me dí cuenta que el carro tenia varios brazos que lo empujaban.

Zagal es un malbec de la bodega, es una de las líneas que da comienzo a un portfolio prometedor con uvas provenientes de los viñedo Las Marías, Castro Barros y San José

Fruta concentrada, buena acidez y madera con el toque justo. Rojo violáceo, tal vez algo de vainilla, sutil, nada volátil, nada extremo, nada serio en lo acartonado de la seriedad. Un vino feliz.

Hacienda Del Plata forma parte del G45, un grupo de pequeños productores del país que elaboran vino a pequeña escala y desean que su historia a través de su vino se pueda conocer cada vez más.

Nico Visne

http://www.haciendadelplata.com/

 

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